miércoles, 27 de mayo de 2015

imágenes perversas



 En un documental sobre historia del Tercer Reich aparecen unas imágenes, grabadas con una cámara casera, de los hijos de Goebbels jugando y festejando en un bosque. Los niños, pequeños y rubios, sonríen al objetivo, dan piruetas sobre la hierba y en un determinado momento se dirigen a la cámara repitiendo - a coro y con cierta torpeza - una felicitación para su padre, que se encuentra lejos, en algún lugar del frente. " Nuestro padre es nuestro mejor camarada" nos traduce el comentarista del documental. Luego empiezan a cantar, con no mucha mejor afinación.

Es una de las imágenes más perversas, siniestras, del irregular documental, filmado - y es su mayor interés - a partir de diversas grabaciones particulares, encontradas años después en archivos personales y colecciones periodísticas de la época. Y de la recuperación del cine de propaganda de la guerra, fundamentalmente de los archivos del Partido nazi y la filmografía oficial soviética.

Hay algo siniestro, augural, repetimos, en estas imágenes idílicas de la familia Goebbels, rubicunda y ñoña, vagando por el parque... Alguien podría objetar que su perversión estriba no en las imágenes en sí. Sino en que conocemos el final de la historia,  un relato en el que se suman la caída del Reich, el descubrimiento de la Solución Final y el suicido colectivo de la familia Goebbels - la muerte de todos sus hijos a manos de Magda Goebbels, que prefería "morir a vivir en un mundo sin el Fuhrer ".


En otra de las imágenes del documental, en los últimos meses de la guerra, la propaganda oficial del Partido aún nos muestra un reportaje sobre las juventudes hitlerianas, en las que unas adolescentes impolutas desfilan y cantan, y realizan ejercicios gimnásticos, en unas montañas soleadas, también inmaculadas a su manera racial...

Qué hay de fatal en esta imagen; por qué el escenario idilico se transforma de repente en su reverso: una imagen augural, oracular en la que, de pronto, todo discurso remite a su contrario. A la fatalidad, a la sombra, a la muerte...

De nuevo nos encontramos con la posibilidad de un relato anterior, independiente de la imagen. La propaganda oficial continuaba elaborando estos documentales vagamente mitológicos. En un momento en el que se había producido, sabemos, la batalla de Kursk; el ejército soviético entraba en Bielorrusia y las ciudades alemanas eran bombardeadas, ferozmente, a diario. ¿Es el discurso del referente? ¿De nuevo la comprensión de la imagen y su historia? ¿O no hay algo en la imagen por la que ésta, de pronto, anuncia su sombra? Cada imagen un aviso del reverso; cada figura, escenario, el augurio de su podredumbre, el extravío final...