martes, 28 de junio de 2011

Vanitas




" Otra extraña búsqueda fue la de Álvaro Mendaña, un audaz capitán español que suscitó en su época tal entusiasmo entre los Dones y las Doñas de la corte que muchos de ellos se unieron a su expedición. Estaba convencido de poder encontrar el Ofir  fenicio del rey Hiram y de poder conseguir más tesoros de los que había necesitado Salomón para embellecer su templo. Al cabo de varios meses de viaje nutrido de esperanzas, no encontraron las minas de Mammon , y el pobre capitán, agonizante, fue sumergido en la soledad de un mar insondable. Sus discípulos volvieron a Perú, fuertemente impresionados por la verdad de estas palabras del rey hebreo : "Vanidad de vanidades, todo es vanidad ".


         -    H. Melville       Los Mares del Sur

lunes, 20 de junio de 2011

El maestro García López.





 Cuando termina San Isidro reemprendemos el camino de la plaza de toros de Las Ventas. Ya ha finalizado el insufrible rito social de la Feria y la plaza vuelve a su antiguo ser : un sol de justicia sobre el ruedo y  japoneses silenciosos por los tendidos.

En la tarde estival, Jaime nos advierte del insólito ritual  que mientras tanto está teniendo lugar en el Palco de la Banda de Música. Asistimos a su repetición en silencio, temerosos en el fondo de que el milagro cese.

El director de la Banda se ha situado en primera fila, de espaldas a la plaza, para dirigir la orquesta. A su lado, sentado,  un venerable ejecutor de pelo cano, que se apoya en la delantera del palco y mira hacia la Presidencia. Cuando el Presidente hace ademán de cambiar el tercio - y cesar por tanto la música - el ejecutor levanta el brazo en dirección al maestro. En la Presidencia enseñan el pañuelo para sacar otro toro y entonces el verdugo de blanca cabellera le propina una formidable colleja al director de la banda en el cuello, con lo que éste, apercibido por la bofetada, culmina el pasodoble.

Extasiados por la contemplación del ritual, que se repite al final de cada faena, perdemos de vista lo que en el ruedo está ocurriendo. No podemos por menos de asistir, arrobados, al ritual de la colleja en la nuca del maestro.

Finalizada la corrida nos dirigimos a las oficinas de la Empresa para solicitar el puesto, irrepetible, de collejero de las Ventas. La plaza está asignada, nos responden con desdén, y no se piensa de momento celebrar un nuevo concurso para la misma.

Desolados, nos emborrachamos a la salida. Hemos contemplado el Reino de Utopía y la entrada nos ha sido vetada. Otra vez.

jueves, 2 de junio de 2011

El viaje de vuelta




" Mientras nuestros visionarios veían en los Mares del Sur una suerte de Elíseo, los polinesios también tuvieron su sueño, su ideal, su Utopía de Occidente. Del mismo modo que Ponce de León esperaba encontrar en Florida la fuente de la eterna juventud, el místico Kamapiikai abandonó las costas de Hawai, donde su atormentado espíritu le hacía sufrir, con la esperanza de encontrar la fuente de la felicidad y de los seres parecidos a los dioses. Así, navegó hacia el poniente y, como ocurre con todos aquellos que van al Paraíso, todavía no ha vuelto (...) "

 -   H. Melville     Los Mares del Sur