jueves, 24 de junio de 2010

De geografía griega.




Delfos

En Delfos el oráculo de Apolo se efectúa siempre, como es sabido, por medio de una mujer, la Pytnia.
Antes del siglo VI a. C.,  Apolo sólo podía ser consultado el séptimo día del séptimo mes.
Posteriormente el plazo se amplía al séptimo día de cada uno de los nueve meses que Apolo está presente en Delfos - pues los meses de invierno, como se sabe, transcurren para él entre los Hyperbóreos.





Las sybilas.

Hierofila, se dice, profetizaba en Delfos antes de las primeras pitnias. Célebres fueron las sibilas de Eritrea y las de Cumas.



La desolación

Una noticia de Estrabón (VII 7 9 ) hablando de la desolación del norte de Grecia, afirma que " incluso el oráculo de Dodona, como el resto, está virtualmente extinguido".


Las Gorgonas


" En la fantástica geografía  de este antiquísimo poeta , las Gorgonas , hijas de Forcis y de Ceto , residen   "más allá del ilustre Océano, en los confines de la Noche, donde están las Hespérides de voz sonora : Esteno , Euriale y Medusa, que padeció luctuosos males. Esta última era mortal ; las otras dos están exentas de la vejez y de la muerte ".

  -  Hesiodo    ( cit. en    Historia de los hetedoroxos españoles,  vol. I   de  M. Menéndez  Pelayo )




Promontorio Sacro


" Artemidoro llegó en sus expediciones hasta el Promontorio Sacro ( cabo de San Vicente ) y no encontró allí  ara de dios  alguno , pero sí vestigios  de un culto misterioso y primitivo. Había en muchos lugares piedras dispuestas de tres en tres o de cuatro en cuatro , y los que llegaban a aquel sitio , las removían o hacían girar , después de haber hecho libaciones , conforme al rito heredado de sus mayores. No era permitido sacrificar ni acercarse de noche a aquel promontorio , porque en las horas nocturnas le ocupaban los dioses. "

cit. en   Menéndez Pelayo,   o.cit. , vol. I








miércoles, 23 de junio de 2010

El oráculo





En un mito griego alguien tiene un sueño - Aura sueña con la pérdida de su virginidad; Dionisio predice a su amigo Ampelo que se guarde del toro; a Liriope le es vaticinado que su hijo Narciso será feliz si no se contempla a sí mismo... Asistimos al resto de la historia con la conciencia de que al final el oráculo - sueño, predicción,advertencia - será cumplido; que hay una profunda necesidad según la cual principio y fin se unen: es más, no hay en última instancia sino un solo instante - un solo texto - del cual todos los momentos forman parte. La predicción, los acontecimientos, el cumplimiento de aquella.

Otra posibilidad es impensable. La concepción moderna del azar según la cual infinitas historias van desarrollándose - en un reino de lo posible- a partir de las diferentes encrucijadas, de las distintas elecciones, no cabe aquí. No hay otras soluciones, ni el acontecimiento será tal. Quedará devaluado, junto con el azar o la elección. Intuimos al final que estos, los sucesos, forman parte de un único relato: en realidad no son sino un despliegue del oráculo, forman parte de su momento único.

Nos preguntamos si el oráculo a su vez no es sino el destello, un acontecimiento verbal de otro texto, ulterior, que los engloba a todos: los personajes, los acontecimientos, la predicción...

El oráculo. II.





 
Los augurios.
 
"De Dionisio se decía que profetizaba y pronunciaba oráculos en otras partes, pero principalmente entre los tracios, en las montañas"
 - F. Greuzer    Sileno


" [En Edipo Rey ] se mencionan igualmente varios dioses vaticinadores como habitantes de los bosques tranquilos"


" Cuando el dios entra en el cuerpo, concede a aquellos de quienes se apodera el don de predecir lo futuro"

- Euripides    Las bacantes





Andrómaca a Héctor : "¡ Desdichado! Tu valor te perderá. "


"Pues el objeto de la tragedia no es la historia, sino el mito - y lo que confiere estatura trágica a los dramatis personae no es su rango (la monarquía absoluta) sino la época, anterior a la historia en que transcurre su existencia : el pasado heroico."

- W. Benjamin      El origen del drama barroco







Los siete contra Tebas.

ETEOCLES.- No obstante, ahora, según asegura el adivino, pastor de las aves, que con sus oídos y espíritu, sin precisar fuego, observa a los pájaros que agüeros indican mediante una ciencia que nunca se engaña..."

ETEOCLES .- ¡Oh, locura venida de los dioses y odio poderoso de las deidades! ¡Oh, raza de Edipo mía, totalmente digna de lágrimas! ¡Ay de mí, ahora llegarán a su cumplimiento las maldiciones de nuestro padre!


ETEOCLES  .- Nadie puede evitarlas, si los dioses envían desgracias.

CORO  .- ¡Ay, Moira, causante de penas que abrumadores dones concedes, y augusta sombra de Edipo, Erinis negra, sí, eres un ser muy poderoso!





Las Parcas.

"Otros sostienen, al contrario, que el propio Zeus está sometido a las Parcas, como la sacerdotisa Pitia confesó en una ocasión por medio de un oráculo, porque no son hijas suyas, sino hijas partenogénitas de la diosa Necesidad, contra quien ni siquiera los dioses contienden y a la que se llama el Destino Fuerte"

- Robert Graves


El entusiasmo.

"Los que se rigen por el entusiasmo, estando privados de la racionalidad, simplemente adivinan. Por otro lado, la capacidad adivinatoria de estos sabios debe ser directa, sin ser asumida por el razonamiento; pero algunos acuden a la experiencia y otros se centran en la contemplación asidua. Estas cosas son del dios. Él lo ve todo claro, el porvenir, el presente y todo aquello de lo que el razonamiento se separa. Por ello lo ven los melancólicos y los que sueñan la verdad. "

Platón,  Ética a Eudemo



Los espejos

"La adivinación especulatoria se hace para un mismo y semejante fin. Se dice que es muy común en Francia y que en ella se ven y son representadas en espejos las imágenes y figuras de cosas ocultas y escondidas sobre las cuales se ha inquirido"

- Pierre Massè           1579

El oráculo. III.


East Coker.

En mi principio está mi fin. En sucesión
Las casas se levantan, caen, se desmoronan, se extienden,
Son trasladadas, destruidas, restauradas, o en su lugar
Existe un campo abierto, o un taller, o una travesía.
Vieja piedra para un nuevo edificio, vieja leña para nuevos fuegos,
Viejos fuegos para cenizas, y cenizas a la tierra
Que es ya carne, piel y heces,
Hueso de hombre y bestia, tallo de maíz  y hoja.
Las casas viven y mueren: hay un tiempo para construir
Y un tiempo para la vida y la generación
Y un tiempo para que el viento rompa la desecada ventana
Y sacuda la tarima donde trota el ratón
Y sacuda el harapiento tapiz tejido con un silencioso lema.

En mi principio está mi fin (...)


- T. S. Eliot      Four Quartets