lunes, 9 de octubre de 2017

Desde la Torre de Juan Abad







Soneto

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos,
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injuria de los años vengadora,
libra, ¡ oh gran don Joseph!, docta la imprenta .

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.



    Francisco de Quevedo  

   ( Parnaso español, 1648, núm. 115)



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