jueves, 25 de noviembre de 2010

El pintor de la vida moderna


                                          Las urnas

 " En las islas de Noruega se han desenterrado unas urnas grabadas con caracteres indescifrables.
¿A quién pertenecen esas cenizas? Los vientos no saben nada de ellas. "

     - R. Chateaubriand        (cit. en R. Barthes)



                                          El fin del mundo.

 " El futuro es mucho menos importante. La imagen tradicional de la cadena de generaciones en Tahiti, por ejemplo, es la de un círculo de hombres que avanzan andando hacia atrás, con el rostro vuelto hacia el pasado y hacia sus antepasados. Si la tribu se apartase de sus costumbres, correría el riesgo de romper el equilibrio ancestral entre la naturaleza y los hombres, y de provocar el fin del mundo."

    - Jean Matricon        La invención del tiempo


Lo specchio

" Si conclude il viaggio di Narciso: attraverso lo specchio tremolante di una fonte naturale egli riesce finalmente ad abbracciare la totalità perduta in un peccato originale di cui non ha memoria, in uno sconguasso cosmico in cui il mondo della perfezione divina si inclinò e l´uomo, sbalzato fuori dall´armonia, venne posto nelle limitazioni del tempo e dello spazio, in un mondo di specchi. Ed è proprio attraverso lo specchio che puó ritrovare la sua originaria divinitá "

   - C. Mori         Narciso

viernes, 12 de noviembre de 2010

De miradas letales



"30. La fábula del Basilisco puede ser que haya engendrado la de la Catoblepa, que es correlativa suya en la ponzoña: porque así como los ojos del Basilisco matan a quien los miran, los de la Catoblepa matan a quien los mira"

- P. B. Feijóo    Theatro Crítico Universal 


Faunos

Los faunos nacieron, al principio del mundo, de pastores antiguos, y poblaron la tierra sobre la que más tarde fue edificada Roma. Sobre ellos escribieron y cantaron los poetas. Hoy día, los faunos nacen de los gusanos que se forman entre la corteza y el tronco de los árboles; luego se arrastran hasta el suelo, se dotan de alas, finalmente las pierden. Entonces se transforman en hombres salvajes: y sobre estos los poetas han compuesto muchos versos (...)

De modo que los faunos son los habitantes de los bosques, así llamados porque fantur, es decir, porque tienen el poder de profetizar el futuro. Tienen forma humana desde la cabeza hasta el ombligo, aunque ocultan sus cabezas dos cuernos que se curvan hasta la raíz de la nariz, y se dice que las extremidades, hasta los pies, son semejantes a las de las cabras. El poeta Lucano, remitiéndose a la tradición griega, escribió en sus versos que los faunos fueron atraidos por la lira de Orfeo, junto con muchos otros seres salvajes.

- Liber monstrorum         S. VIII

martes, 9 de noviembre de 2010

Geografía de Roma. III



E.A. Poe, que nunca estuvo en Roma.

Edgard Allan Poe, que nunca estuvo en Roma, publicó un famoso poema, "The Coliseum", recogiendo el emblema moderno del nombre de Roma en el periódico The Baltimore Saturday Visiter el 26 de octubre de 1833.

El poema daba lugar a todas las figuras sobre la ciudad que siglos de ensoñación dirigieron al XIX, con versos como:

Lone amphitheatre! Grey Coliseum!
Type of the antique Rome! Rich reliquary
Of lofty contemplation left to Time
By buried centuries of pomp and power!
At length, at length -after so many days
Of weary pilgrimage, and burning thirst,
(thirst for the springs of love that in thee lie)
I kneel, and altered, and a humble man,
Amid thy shadows, and so drink within
My very soul thy grandeur, gloom and glory (...)

 Años después, en una carta a James R. Lowell, en julio de 1844, Poe señalaría "The Coliseum" "as one of six among my best poems... but all have been burried and unconsidered".

Esta sugestión por Roma aparecería repetida después en las escenas de "Politian - an unpublished drama" en 1836, en donde transfería a Roma las escenas de un drama realmente ocurrido en Kentucky una década antes, que dio lugar a bastante literatura.

(El drama, inacabado, recoge el suceso de 1825 en Kentucky, donde el fiscal general Solomon P. Sharp fue asesinado a instancias de su antigua amante, Ann Cook, por el marido de ésta, Jereboam O. Beauchamp. La ejecución había sido parte del contrato matrimonial y se cumplió fielmente).

Los títulos de las escenas eran:

I. Rome - a hall in the palace
II. A lady's apartment
III. An apartment in a palace
IV. The gardens of a palace - Moonlight
V. The suburbs.

  Repertorio constructivo y paisajístico que da una idea bastante aproximada del tono de la obra. Escrita en verso blanco el nombre del personaje se inspiraba en el de Angelo Poliziano, el erudito florentino del siglo XV. Nunca fue estrenada y su publicación se interrumpió al poco tiempo.

 En 1839 finalmente - incluido después en Tales of the grotesque and arabesque - Poe publica su relato William Wilson, sobre el tema del doble.

El final, al que se encamina como en tantos relatos suyos toda la narración, se situó de nuevo en la Ciudad Eterna. No sino en Roma podía encontrarse el lugar para la culminación atroz de una historia de persecución, destino ineludible y condena, que anteriormente se había prologado por toda Europa.

"Fue en Roma, durante el carnaval de 18... que asistí a un baile de máscaras en el palazzo del duque napolitano Di Broglio...".




Una primavera melancólica.

 Nietzsche buscará, desdeñando Roma, una ciudad "anticristiana". Mas en vano, deberá retornar por segunda vez a ésta, donde había pasado, en 1882, una "melancólica primavera" - ocasión de su primer encuentro con Lou Andreas Salome.

En este segundo regreso, tras aquella desgraciada historia, "fue compuesto aquel solitario himno, el más solitario de cuantos hayan sido creados, el "canto nocturno" - "a la noche" sería mejor traducción . En aquel tiempo me asediaba una melodía de indecible tristeza".

     - F. Nietzsche    Ecce homo


Un entusiasta.

"I am in Rome!" repite en sucesivas ocasiones, extasiado, Samuel Rogers en su composición  "Italy. A poem".
    (Londres, 1854).

Otro.

"Cuatro años antes - de su regreso- Henry había escrito a su hermano William después de su primer paseo solitario por la Roma papal con una emoción de retórica exaltada. "¡Por fin - por primera vez - me siento vivo! [Roma] Lo supera todo: no deja lugar para la Roma de la imaginación - ni la de los estudios-. Hace que Venecia, Florencia, Oxford, Londres, parezcan ciudades de cartón piedra".

       - Henry James Letters, vol I, 1843-1875. Cambridge.




jueves, 7 de octubre de 2010

Geografía de Roma. II


Los nombres.

Frente a la explanada de San Pietro in Montorio, en una mañana cálida, contemplamos el paisaje de la ciudad abajo y vamos desgranando los nombres: Santa Maria in Trastevere, más allá las torres de Santa Cecilia; la isla Teverina en el río, las cúpulas de Sant´Ignazio, de Sant´Andrea delle Valle; el cimborrio de Sant´Ivo; el obelisco de Piazza Navona, la columna Traiana más allá.

Al fondo, Villa Medicis, la línea de los jardines del Pincio; unas confusas torres que deben de ser las de Santa Sabina. Santa Maria in Cosmedin entre los árboles, apenas entrevista; San Giorgio al Velabro; las esculturas de San Giovanni in Laterano; los cipreses del Palatino; la mole de Sant´Angelo; la pálida línea de Colli Albani a lo lejos...

Nombramos, vamos señalando y, al hacerlo, es como si convocáramos apenas una más exacta presencia, un raro conocimiento. Pues lo que hacemos al nombrar es desligarnos de esta mañana tibia en Roma, del instante en que la vemos. Y frente a la ligereza del momento, asistimos a una otra certeza: es la de los nombres. La designación, su extraño acuerdo.

martes, 5 de octubre de 2010

La ruta de la seda




Canción de la nieve

Cuando el viento del norte hace surcos en el suelo
se humillan las hierbas de la estepa.
En cuanto irrumpe el otoño,
avanza la nieve por la tierra de los bárbaros.

El calor que proporciona la piel del zorro ya no basta
y muy fina resulta la cubierta del brocado.
Profundo en el abismo se hiela el desierto,
las nubes forman poderosas barreras.

En el crepúsculo se arremolinan espesos los copos,
la nieve se agita junto a las puertas.
A la sacudida de la tormenta resisten
los rojos estandartes, rígidos por el hielo.

  -    Cen Can     (s.VIII)

domingo, 22 de agosto de 2010

El fin de los tiempos. III



El Gran Pan ha muerto.

Cuenta Plutarco en su discurso sobre la desaparición de los oráculos de su tiempo, que en el reinado de Tiberio, encontrándose un navío, de noche, cerca de Paxis, una de las islas Echinades, del golfo de Patrás, no muy lejos de la desembocadura del río Aquelous, río toro y fecundo, en un momento de calma, cuando los tripulantes y los viajeros del barco estaban dormidos, el capitán Thamus oyó una voz sonora, llegada de tierra, que pronunciaba su nombre varias veces.

Thamus no contestó a las primeras llamadas, pero al último preguntó:
- ¿Qué se me quiere?
- Anuncia en Palodes - contestó la voz - esta noticia: "El gran Pan ha muerto".

Los marineros y viajeros, despertados, quedaron temblando y preguntaron a Thamus:
- ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué haremos?

El capitán replicó:
- Nos entregaremos al Destino. Si al llegar a Palodes tenemos viento favorable, seguiremos nuestra marcha; si hay calma y el barco se detiene, daremos el aviso.

Comenzaron a navegar. Llegaron al sitio indicado y cesó inmediatamente el viento. Entonces el capitán Thamus avanzó en la proa de su barco y dirigiéndose a la costa incierta, envuelta en las sombras, gritó con voz tronante:

- ¡El Gran Pan ha muerto!

No había acabado de decirlo cuando se estremeció la tierra y el mar y se oyeron de todas partes gritos, voces extrañas, lamentos y gemidos.

El capitán Thamus repitió:

- ¡El Gran Pan ha muerto!

Y volvieron los lamentos y las quejas.



- Pío Baroja     El laberinto de las sirenas.



jueves, 22 de julio de 2010

El fin de los tiempos. II.



"Mientras rogaba a Giustiniani que no se fuera, el Emperador fue informado de la entrada de los turcos por la Kerkoporta y galopó hacia allí en el acto. Pero ya era tarde. Entre alguno de los genoveses había cundido el pánico y, en medio de la confusión, fue imposible cerrar la puerta. Los turcos se precipitaban por ella en masa y los hombres de Bocchiardi eran demasiado pocos para rechazarlos. Constantino hizo volver grupas a su caballo y galopó al valle del Lico y a las brechas de la barricada. Lo acompañaban el gallardo español que pretendía ser su primo, don Francisco de Toledo, su verdadero primo, Teófilo Paleólogo, y su fiel compañero de armas, Juan Dálmata. Juntos trataron de reunir a los griegos en vano: la matanza había sido demasiado grande. Desmontaron y durante unos minutos los cuatro lograron aproximarse a la puerta por donde Giustiniani había sido evacuado. Pero la defensa había quedado desarticulada. Por la puerta se apetujaban soldados cristianos, tratando de escapar, mientras que más y más jenízaros caían sobre ellos. Teófilo gritó que más valía morir que vivir y desapareció entre las hordas que llegaban. En ese momento Constantino comprendió que el Imperio estaba perdido y que no deseaba sobrevivir a él. Se quitó las insignias imperiales y con don Francisco de Toledo y Juan Dálmata todavía a su lado, siguió a Teófilo. Nunca se supo más de él. "


              - Steven Runciman   La caída de Constantinopla




El oráculo de Delfos.

"Dile al emperador que el labrado salón ha sido derribado; Febo no tendrá por más tiempo su escudo ni su profético laurel, ni su fuente locuaz; el agua del discurso se ha secado"

(Último oráculo de Delfos al emperador Juliano)





El fin del mundo.

"El aire permanece inmóvil. ¡Qué lejos están los pájaros y las fuentes! Esto sólo puede ser el fin del mundo, al avanzar."

- A. Rimbaud    Iluminaciones



Europa. El final.

"El último disparo debido a uno de los Hombres de Buena Voluntad fue el breve y valiente discurso de Duff Cooper, cuando renunció después de Munich"

- S. Spender    World within World 



Tsargrad

 "En aquellos días de noviembre, cuando las calles de Constantinopla estaban llenas de una masa de oficiales y soldados rusos, y el Bósforo cubierto de barcos con banderas rusas...y cuando los brindis de los soldados con sus comandantes... podían ser oídos desde el Bósforo y en la tardes las plegarías ortodoxas resonaban sobre las aguas del Estrecho, me parecía que el sueño de la antigua Rusia se había realizado, y Tsargrad se había convertido en una ciudad rusa"

- General. Lukomsky   1920

Novorossiysk

"Cuando salimos al mar era ya casi de noche: solamente algunas luces brillaban en la espesa oscuridad que trazaba la costa de la abandonada tierra rusa. Se debilitaron y desaparecieron.
Rossia, mi tierra. "

- General Denikin    1919.



Una cita arcaica

"Ah, Cirno, ésta es aún nuestra ciudad, pero es otra su gente"

- Teognis    S.VI  a.C.


Las tinieblas

"Desde el día que los turcos tomaron Constantinopla, el sol se cubrió de tinieblas"

- Anon.,    s. XV

miércoles, 21 de julio de 2010

geografía de Roma



1.

 De todas las imágenes de Roma guardo una, pero es imaginaria. Ésta es la de una Roma medieval, abandonada de todos, que ha dejado de ser el centro y en la que perviven, tercos, los edificios, las ruinas. Es una imagen literaria: leída, no vista. La de las cabras en el Campidoglio, las vacas por el Foro - que llegó a llamarse Foro Vaccino - las viñas plantadas sobre la colina del Capitolio.



2.

 Paseando por via dei Coronari encuentro una tienda con grabados antiguos. Los grabados son tradicionales, todos referidos a Roma. En ellos se proclama una imagen que es la preferida de la ciudad, aquella que funciona como emblema, y uno podía reconocer. Ésta es la de una Roma con desmontes, trincheras, maleza, llanos abiertos que ocultan entre los descampados restos antiguos. Un ábside que surge de la tierra; unas columnas entre los árboles; una gran exedra, rodeada de enredaderas... Acumulación tras acumulación, en la ciudad se van amontonando, en medio de lo inexorable- de la impotencia, el paso del tiempo- las destrucciones y las edificaciones sucesivas, las ruinas y el polvo, las nuevas vías y la tierra, la maleza sobre los restos.

 Imagen de una Roma admirable y melancólica, ésta, la ciudad en desorden y las ruinas, es la imagen que en el fondo reconocemos. Aunque los tiempos modernos hayan limpiado la ciudad, la hayan ordenado y ocupado todos los espacios vacíos, yace latente esta otra, aquella que fascinó a a los viajeros del Grand Tour, cuya grandeza es melancólica, cuyos monumentos son recuerdos, restos.



3.
En el Museo Capitolino, la fascinación de las esculturas antiguas. Yacen amontonadas en las salas. Colocadas de cualquier manera, encierran no obstante una seducción innegable. Este aura, este no subsumirse en el discurso, remite ciertamente a otro concepto del arte. Es ésta una concepción que deberíamos llamar, en última instancia, mágica. Pues su eficacia reside en su presencia.

Elogio de la presencia: frente al arte moderno ésta posee una cualidad superior a la del discurso. Lo excede, sobreviene en un terreno que habría que llamar de la sobre-presencia. Pues se manifiesta como territorio intermedio, como mediación entre la cierta banalidad de los objetos y su reverso mítico. Más que estos, las esculturas, mediación de lo otro: ni enteramente objetos, ni completamente dioses, héroes, demonios.

Fascinación del arte, presencia indecible, inasequible al discurso.


4.

La Colina de los Muertos.

Visto desde la roca Tarpeia el Capitolio semeja un modo de gran buque, varado y silencioso en el centro de la ciudad. Alto recinto aislado por sus muros, por ruinas de bóvedas y cavernas, los árboles, profusos, impiden adivinar lo que en ella sucede, qué secreto guarda la colina, qué oculta sobre la ciudad.

Vista Roma desde ella, desde su recinto laberíntico y prolijo, semeja un hormiguero elegante, tumulto de cúpulas, torres y callejuelas, cuyo rumor no alcanza la colina.

Hacia el este la vista del monte Savellio es una de las más hermosas de Roma: aquí la ciudad muestra su imagen sosegada y medieval, en la subida al Monte Cellio, en el ábside de San Giovanni e Paolo, la cuesta entre los cipreses, los oscuros pinos.

Al oeste es el amplio recinto del Circo Massimo, el Aventino a lo lejos, la efigie emblemática de Santa Sabina. Al sur el Trastévere, las torres de San Giorgio al Velabro, Santa Maria in Cosmedin. El Gianicolo, el Vaticano a lo lejos. Abajo, entre el Campidoglio y el propio Palatino, el recinto de los foros. La ciudad que se abre por encima, su paisaje ocre y ruidoso.

No llegan los ruidos hasta la colina. Yo recuerdo un cuadro de Böcklin: la imagen remota y plena, su fatal atracción.


-  De    Antonio de Andrada   Cuadernos de Roma   Guarda, eds. da Estrela, 2014



jueves, 24 de junio de 2010

De geografía griega.



Delfos

En Delfos el oráculo de Apolo se efectúa siempre, como es sabido, por medio de una mujer, la Pytnia.
Antes del siglo VI a. C., Apolo sólo podía ser consultado el séptimo día del séptimo mes.
Posteriormente, el plazo se amplía al séptimo día de cada uno de los nueve meses que Apolo está presente en Delfos - pues los meses de invierno, como se sabe, transcurren para él entre los Hyperbóreos.



Las sybilas.

Hierofila, se dice, profetizaba en Delfos antes de las primeras pitnias. Célebres fueron las sibilas de Eritrea y las de Cumas.

La desolación

Una noticia de Estrabón (VII 7 9) hablando de la desolación del norte de Grecia, afirma que "incluso el oráculo de Dodona, como el resto, está virtualmente extinguido".


Las Gorgonas

"En la fantástica geografía  de este antiquísimo poeta, las Gorgonas , hijas de Forcis y de Ceto, residen  "más allá del ilustre Océano, en los confines de la Noche, donde están las Hespérides de voz sonora: Esteno, Euriale y Medusa, que padeció luctuosos males. Esta última era mortal; las otras dos están exentas de la vejez y de la muerte".

    -  Hesiodo    ( cit. en    Historia de los hetedoroxos españoles,  vol. I   de  M. Menéndez  Pelayo )


Promontorio Sacro

" Artemidoro llegó en sus expediciones hasta el Promontorio Sacro (cabo de San Vicente ) y no encontró allí ara de dios alguno, pero sí vestigios  de un culto misterioso y primitivo. Había en muchos lugares piedras dispuestas de tres en tres o de cuatro en cuatro, y los que llegaban a aquel sitio, las removían o hacían girar, después de haber hecho libaciones, conforme al rito heredado de sus mayores. No era permitido sacrificar ni acercarse de noche a aquel promontorio, porque en las horas nocturnas le ocupaban los dioses. "

   -  cit. en   Menéndez Pelayo,   o.cit. , vol. I




miércoles, 23 de junio de 2010

El oráculo. II.

 
Los augurios.
 
"De Dionisio se decía que profetizaba y pronunciaba oráculos en otras partes, pero principalmente entre los tracios, en las montañas".
          -  F. Greuzer    Sileno

" [En Edipo Rey] se mencionan igualmente varios dioses vaticinadores como habitantes de los bosques tranquilos".

"Cuando el dios entra en el cuerpo, concede a aquellos de quienes se apodera el don de predecir lo futuro".

   - Euripides      Las bacantes


Andrómaca a Héctor : "¡Desdichado! Tu valor te perderá"

"Pues el objeto de la tragedia no es la historia, sino el mito - y lo que confiere estatura trágica a los dramatis personae no es su rango (la monarquía absoluta) sino la época, anterior a la historia en que transcurre su existencia: el pasado heroico".

- W. Benjamin      El origen del drama barroco



Los siete contra Tebas.

ETEOCLES.- No obstante, ahora, según asegura el adivino, pastor de las aves, que con sus oídos y espíritu, sin precisar fuego, observa a los pájaros que agüeros indican mediante una ciencia que nunca se engaña...

ETEOCLES .-!Oh, locura venida de los dioses y odio poderoso de las deidades! ¡Oh, raza de Edipo mía, totalmente digna de lágrimas! ¡Ay de mí, ahora llegarán a su cumplimiento las maldiciones de nuestro padre!

ETEOCLES .- Nadie puede evitarlas, si los dioses envían desgracias.

CORO  .- ¡Ay, Moira, causante de penas que abrumadores dones concedes, y augusta sombra de Edipo, Erinis negra, sí, eres un ser muy poderoso!


Las Parcas.

"Otros sostienen, al contrario, que el propio Zeus está sometido a las Parcas, como la sacerdotisa Pitia confesó en una ocasión por medio de un oráculo, porque no son hijas suyas, sino hijas partenogénitas de la diosa Necesidad, contra quien ni siquiera los dioses contienden y a la que se llama el Destino Fuerte".

         -   Robert Graves

El entusiasmo.

"Los que se rigen por el entusiasmo, estando privados de la racionalidad, simplemente adivinan. Por otro lado, la capacidad adivinatoria de estos sabios debe ser directa, sin ser asumida por el razonamiento; pero algunos acuden a la experiencia y otros se centran en la contemplación asidua. Estas cosas son del dios. Él lo ve todo claro, el porvenir, el presente y todo aquello de lo que el razonamiento se separa. Por ello lo ven los melancólicos y los que sueñan la verdad".

        -  Platón,  Ética a Eudemo


Los espejos

"La adivinación especulatoria se hace para un mismo y semejante fin. Se dice que es muy común en Francia y que en ella se ven y son representadas en espejos las imágenes y figuras de cosas ocultas y escondidas sobre las cuales se ha inquirido".

- Pierre Massè           1579




Delfos

"La profetisa de Delfos, sea que el dios dé sus oráculos a los hombres gracias a un pneuma sutil e ígneo, que sale por la abertura, sea que dé profecías sentada en el santuario sobre un asiento broncíneo de tres pies (...) el cual está consagrado al dios, de todas las maneras se ofrece ella al espíritu divino y es iluminada por el rayo de luz divino".

- Jámblico   Sobre los misterios egipcios   119.


La Pitia

"Cuando nos detuvimos al llegar junto a la roca que está junto a la sede del Consejo, en la cual dicen que se sentaba la primera Sibila, que había llegado aquí del Helicón y había sido criada por las Musas (aunque algunos afirman que vino de Malia y era hija de Lamia, la hija de Posidón), Sarapión recordó los versos en que se cantó a sí misma, diciendo que ni aún muerta cesaría su actividad mántica, sino que daría vueltas en la luna convertida en su cara visible, y su espíritu mezclado con el aire sería llevado de acá para allá entre voces y presagios (...) ".

- Plutarco      Los oráculos de la Pitia 




Las estatuas.

"- ¿Te refieres a las estatuas?
- Sí, las estatuas, Asclepio. ¡Mira como tú mismo careces de fe! Son estatuas provistas de alma, sentido, llenas de espíritu, y que realizan infinidad de maravillas; estatuas que conocen el provenir y lo predicen por sortilegios, inspiración profética, sueños u otros métodos; que envían a los hombres enfermedades y los curan, que otorgan, según nuestros méritos, el dolor y la alegría".

-  Hermes Trismegisto     Asclepio    pg. 57-ss.




El oráculo. III.


East Coker.

I.

En mi principio está mi fin. En sucesión
Las casas se levantan, caen, se desmoronan, se extienden,
Son trasladadas, destruidas, restauradas, o en su lugar
Existe un campo abierto, o un taller, o una travesía.
Vieja piedra para un nuevo edificio, vieja leña para nuevos fuegos,
Viejos fuegos para cenizas, y cenizas a la tierra
Que es ya carne, piel y heces,
Hueso de hombre y bestia, tallo de maíz y hoja.
Las casas viven y mueren: hay un tiempo para construir
Y un tiempo para la vida y la generación
Y un tiempo para que el viento rompa la desecada ventana
Y sacuda la tarima donde trota el ratón
Y sacuda el harapiento tapiz tejido con un silencioso lema.

En mi principio está mi fin (...)


   - T. S. Eliot      Four Quartets



La novela del sábado

Feria del Libro de otoño. Entre los abigarrados estantes de una librería lucense, algunos hallazgos. Que remiten todos a un tiempo precario ...

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