sábado, 31 de marzo de 2012

El autómata demorado



De entre los autómatas que la tradición  - o la leyenda - recogen , cómo no aludir a la enigmática "cabeza parlante " del filósofo Roger Bacon - el "Doctor Mirabilis" de la escolástica bajomedieval.

Del franciscano Bacon conocemos profusamente su aportación al empirismo medieval, o  su propuesta de revisión aristotélica y bíblica en las lenguas originales.  Menos conocida, y aún envuelta en la confusión de los relatos legendarios, resultan sus actividades alquímicas, o  mecánicas simplemente. 

En una enciclopedia de finales del XIX se nos comentaba : " En su opus maius (...) presenta gran número de peregrinas observaciones y experimentos. Habla de máquinas de volar , de aparatos por los que se puede mover un carruaje  sin  tiro y hacer andar  a las naves con un solo remero " .

La leyenda de la " cabeza parlante " del doctor Roger Bacon - " hecha  de latón  y que  podía predecir el futuro"- se enmarca entonces en una tradición que englobaba entre otras al autómata de Alberto Magno "con  forma de mujer", la de Valentin Merbitz, " que decían  que hablaba en  varios idiomas" , la del papa  Silvestre II , "que respondía sí o no únicamente " o  la de la santa " que hablaba Athanasius Kircher, además de su libro Misurgia Universalis , donde describe con detalle la creación de figuras que pueden  mover los ojos,  labio y lengua".

Entre nosotros cómo no recordar el capítulo  del Quijote " Que trata de la aventura de la cabeza encantada" , en la ciudad de Barcelona. La cabeza de Tábara , que avisaba con un "judaeus est" de la presencia de israelitas en la villa. La "calavera parlante" del señor Andrés Albio de Bolonia de la que nos da cuenta el erudito cisterciense Juan de Caramuel. O aquel autómata parlante del marqués Enrique de Villena que hizo quemar el rey, Juan  II...

Los relatos sobre la cabeza parlante de Roger Bacon no son menos inquietantes. En el  primero,  que recoge  Robert Houdin en sus " Confidencias de un prestidigitador " al aludir a diversos autómatas, nombra al franciscano y su invención y recuerda que :

" Francisco Picus cuenta  que Rogerio  Bacon,  ayudado de Thomas Bunghey , su hermano de religión,  después de haber  vuelto su cuerpo igual y  atemperado por  la química,  se sirvieron  del espejo Amuchesí para construir  una cabeza  de bronce, que debía decirles si  había algún  medio de encerrar  toda Inglaterra  en  un grueso muro.

Ellos mismos la  forjaron durante siete años sin descanso, pero la  desgracia  quiso - añade  el historiador - que  cuando la cabeza  habló los dos  monjes no la  escucharon,  porque estaban ocupados en otra  cosa ".

Otro segundo relato, no menos inquietante , nos cuenta que :

" Roger Bacon (1214- 1294) ensambló perfectamente un autómata conocido como la Cabeza Parlante después de haber trabajado en él durante siete años. La cabeza fue vigilada durante tres semanas a la espera de sus primeras palabras. Como nada había dicho,  fue entonces entregada a la observación de un ayudante al que se instruyó para alertar a Bacon con los primeros sonidos que surgieran de ella. Se ha dicho que las primeras palabras pronunciadas por  la cabeza fueron:  " Es tiempo ", las cuales para el  ayudante parecieron sin importancia y no merecedoras de reclamar la atención  de Bacon. Algunos momentos  después la cabeza pronunció :  " Era el  tiempo". De nuevo el asistente no comunicó nada a Bacon. Media hora más tarde la cabeza dijo las palabras:  " El tiempo ha pasado" , y en ese momento se consumió ".




 - Enciclopedia Hispano Americana          Madrid, Espasa-Calpe, 1922,   vol. 7
-  Robert Houdin         Confidencias de un prestidigitador          ed. Frakson, Madrid, 1990.
- Anon.          Teatro fantástico            ed. Sintes,    Mallorca,  1951.   vol. XVIII
Patrick Milllard      en       rizhome.org            ( la traducción es mía)



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